Es importante señalar que el esquema basado en la colaboración o cooperación, permite tener una visión unificada del colaborador, el departamento al que pertenece y a la organización, generando así procesos dinámicos, cambiantes y flexibles, por lo que herramientas como la realimentación o feedback, son tomadas con naturalidad, pues comprenden parte fundamental del continuo estado de mejora de esa unidad.

Uno de los principales beneficios que trae consigo la implementación del esquema colaborativo es el fortalecimiento de habilidades como: comunicación, planeación estratégica, adaptación y la tolerancia a la frustración.

Para poner en práctica dicho modelo es necesario tener en cuenta los siguientes puntos:

Delegar las funciones o tareas con base en las aptitudes que previamente se han reconocido en el colaborador, esto hará que tenga confianza en sí mismo y evitará episodios de frustración.

Priorizar los objetivos que se desean alcanzar.

Fijar un calendario con tiempos de entrega.

Brindar retroalimentación durante el proceso y no solamente en la entrega final.

El fin lo último del trabajo colaborativo es fomentar la construcción colectiva de ideas y su posterior puesta en práctica. Implica además, propiciar un espacio de intercambio de ideas que le permita al colaborador aportar desde sus capacidades y área de experticia, donde pueda crecer profesionalmente de la mano con la organización.