El modelo colaborativo se fundamenta en el trabajo en equipo, la colaboración y cooperación entre los miembros de una misma organización, así como aquellas que de alguna manera se interrelacionan o coinciden en sus intereses.
Dicho esquema deja atrás las prácticas de carácter individual que promueven la competencia como herramienta para la confrontación y la rivalidad dentro de la organización, y en su lugar apuesta por una visión grupal para el alcance de los objetivos.
De este modo, uno de los pilares fundamentales del trabajo colaborativo es la detección oportuna de las aptitudes y competencias propias de cada colaborador, las cuales se conjugan en los proyectos asignados, facilitando así el cumplimiento de metas. Los resultados se obtienen del intercambio de ideas y acciones grupales y no de aspectos individuales.