Origen del Aprendizaje Colaborativo



En realidad, los antecedentes históricos del aprendizaje colaborativo se remontan a la misma historia social del hombre, fue la cooperación entre hombres primitivos la clave para su evolución, a través del intercambio, la socialización de procesos y resultados, así como la actividad grupal, todo esto conjuntamente con la propia experiencia laboral, el desarrollo de las manos u la aparición del lenguaje articulado, logrando materializar en beneficio el desarrollo del cerebro.

En diversos escritos antiguos entre los que se encuentran La Biblia y el Talmud aparecen referencias explícitas a la necesidad de colaboración entre iguales.   En el Talmud se establece que para aprender se debe tener un igual que facilite el aprendizaje y a su vez el aprendizaje del otro.

El aprendizaje colaborativo tiene su origen histórico en sí mismo, ya que es el producto del trabajo colaborativo como tal, y en especial en casos en el que las actividades de trabajo conjunto son asistidas por medio del ordenador.  El campo del Computer Supported Collaborative Work (CSCW)

El aprendizaje colaborativo en una primera instancia tiene una doble dimensión, colaborar para aprender y aprender para colaborar.  Las herramientas informáticas que lo apoyan tienen aproximadamente poco más de una década de existencia, a pesar de esto se han generado una gran cantidad de prototipos, experiencias y publicaciones. 

Desde sus aspectos tecnológicos las herramientas CSCL son variadas.  Según Kolodner y Guzdian (1996), soportan tanto comunicaciones asíncronas como sincrónicas, colaboraciones locales o remotas, directas e indirectas, cumpliendo funciones muy variadas: siendo soporte para la discusión y la búsqueda del sentido para facilitar la construcción del conocimiento, proporcionando capacidades de archivo y memoria externa para el trabajo en grupo, permitiendo la comunicación con comunidades alejadas para promover el tipo de reflexión que acontece en procesos colaborativos. 

Las nuevas tecnologías nos han traído una serie de posibilidades para la formación, aumentar la oferta informativa que es puesta a disposición de la persona, la creación de entornos más flexibles para el aprendizaje, la potenciación de una formación multimedia, el favorecer tanto el aprendizaje independiente y el autoaprendizaje como el colaborativo y en grupo, romper los clásicos escenarios formativos limitados a las instituciones escolares, ofrecer nuevas posibilidades para la orientación y la tutorización de los estudiantes, o facilitar una formación permanente.

Sin negar la importancia de tales posibilidades, son más significativas sobre todo las que ofrecen posibilidades para crear nuevos entornos de comunicación sincrónicos y asincrónicos, las destinadas a eliminar las barreras espacio-temporales entre las personas, y las que potencian los escenarios y entornos interactivos.            

Dada la situación del actual sistema educativo, las funcionalidades más genéricas del aprendizaje colaborativo tienen un lugar muy importante, pues muchas herramientas colaborativas se inician creando grupos de trabajo apoyados en Internet.